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índice
escritosdeAmor
Escritores de colaboradores
de ArtedeAmarte.
017. No
voy a perderme ahora que me he encontrado,de
tía Amparo.
016. Brillando
para alumbrar, de tía Amparo
015. Diálogos
del caminante eterno, de tía
Amparo.
014.
El
pájaro y el lago, de tía
Amparo.
013. Las
creencias, de tía Amparo.
012. Finalmente
me lancé al mar inmenso, de
tía Amparo.
011. Le
he encendido una vela a la Gran Madre,
de tía Amparo.
010. La
rosa, de Amparo Pérez Bas.
009. Oración
de gratitud al Universo, de Amparo
Pérez Bas.
008. La
Luz brilló, de Amparo Pérez
Bas.
007. Recuerda,
de Amparo Pérez Bas.
006. El
Renacer del Ser a la luz del Amor,
de Fernández Pérez.
005. Belleza, de
Daniel Garcés Roldán.
004.
Amores fugaces,
de Daniel Garcés Roldán.
003.
Sentidos, de Daniel
Garcés Roldán.
002. Cuando
hablaron los tiempos finales, de Josemaría
Garzón Ríos.
001.
Adiós, de Daniel
Garcés Roldán.
| 1.
Adiós, de
Daniel Garcés Roldán. |
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Hacía solo
unas horas que su padre se había ido,
agotado de tanto pésame se separó
del velatorio y se sentó en un sillón.
De repente le sorprendió ese olor tan
familiar a tabaco, hogar y loción de
afeitado.
- ¿Estas ahí?- preguntó
a la presencia que se sentaba a su lado.
- Sí.
- ¿Cómo ocurrió? No consigo
recordar nada.
- Te refieres a...
- Si
- Salias de la librería, ojeando el
libro que te recomendé...
- Si, recuerdo “dejar de fumar al instante”
- ...una furgoneta, no te vió cruzar
y...
- Tiene gracia
- ¿Qué?
- Funcionó, el jodido libro funcionó.
Los del velatorio se extrañaron mucho
al verlo llorar de risa solo, sentado en aquel
sillón vacío y él escuchó,
por última vez, aquellas profundas carcajadas.
| 2.
Sentidos, de Daniel
Garcés Roldán. |
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Tengo, parece
ser, tan desarrollado el sentido del amor,
que en ocasiones, alguna mujer, en la calle
o en el metro, acaso comprando el pan o unas
aspirinas, despierta en mi todo un ciclo, un
hervir de emociones concatenadas e ineludibles,
la primera, siempre viene la curiosidad, intento
de mirada discreta, conocerla, desentrañar
su secreto, saber qué hay tras esa sonrisa,
tras esa mirada triste, qué piensa aburrida
mientras mira la ventanilla o se mordisquea
una uña. Después, cuando creo
comprender algo o sigo atraído por el
misterio viene profundo el amor, digo bien,
el amor, fluye espeso y telúrico hasta
que parece adueñarse del vagón
o de la tienda, en ese punto, caminaría
un paso y la besaría, seríamos
felices en este amor indubitable pues es sin
palabras que lo enreden y perfecto de puro
irreal, disfrutaríamos ambos de este
amor eterno durante uno o dos minutos antes
de volver a la engrasada rueda de nuestra vida
y olvidar. Luego se marcha, o me marcho yo,
y aunque sé que en unos minutos habré
olvidado su rostro y nunca la volveré
a ver, o que si la veo ya no será ella,
aún así la aflicción que
me encoge es muy cercana al desamor, a esa
angustia que te seca el aire y te hace extraño
de tu alrededor, afortunadamente ya he aprendido
a sumergirme en las caras desconocidas y al
poco rato logro el dulce olvido de la desindividuación
urbana, si ya no soy yo, ni amo ni siento.
Son éstos, amores fugaces, evanescentes,
totales y absurdos, imposibles y perfectos,
pero nada puedo ni quiero hacer para remediarlos,
hay quien tiene buena vista, o un oído
infalible, yo simplemente, amo mucho.
| 3.
Amores fugaces en el metro,
de Daniel Garcés Roldán. |
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Para
¿una/la chica del vagón/ti?
Una sonrisa casual
rodó por el suelo del vagón cuando
éste frenó, capturando ¿sus/unos/mis?
miradas y pensamientos en su giro.
Con un parpadeo
las puertas se cerraron, 1 minuto y 27 segundos
de sueño ¿Sueños?
¿Le digo algo? No, esta es mi parada.
Así ¿él/un/otro?
amor eterno silbó y se marchó
vibrando sobre dos cintas de acero.
4.
Belleza, de
Daniel Garcés Roldán.
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Cansada, la belleza
se desprendió de sus letras, volando
frágil como una bolsa antes de la tormenta.
Rodó limpia por los rincones más
sucios, su tenue pequeñez se dilató
hasta cubrirlo todo, cansada del mundo anidó
en nuestros ojos, cuando fuimos niños
¿Sigue ahí?
Cuando hablaron los tiempos
finales,
de Josemaría Garzón.
Un cuento del libro Los Cuentos
del Maestro, en esta web. |
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Y llegaron los tiempos finales. Resonará
el aviso ronco de la tuba del Amor, y se propagará
por todos los rincones de la Tierra. Será
una resonancia tan pura que hasta las ballenas
de los fondos abismales comprenderán
lo mismo: “Llegaron los tiempos finales”.
Entonces, el Amor ordenará lo siguiente:
–Corre, cántale a los humanos
con los amores del mundo que ya llegaron los
tiempos finales. Que quien no oiga pasará
de largo e irá en busca de otros tiempos
finales, donde habitarán otras ballenas
bajo otros mares. Sí, ballenas de otros
tiempos y otro color. Cántale con amores
del mundo que quien escuche pasará la
puerta y descubrirá, por fin, el Cielo,
pero no arriba, sino en la mismísima
Tierra.
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