FINALMENTE
ME LANCÉ AL MAR INMENSO.
Tía Amparo.
Finalmente
me lancé al mar inmenso,
grande, inabarcable, Eterno….,
y no me hundí, floté
sobre las aguas, y como techo
el cielo.
Por el día tengo el sol,
por la noche las estrellas,
los planetas.
Me mantengo ahí, como
un farolillo con la Luz encendida
en la inmensidad del océano.
Observo, me paso el día
oteando, mirando, escuchando,
viendo.
Por la noche descanso mis sentidos
físicos,
pero siento que el timón
y mi brújula interna
siguen navegando, avanzando,
sintiendo, buscando.
La comunicación que establezco
es con el pensamiento.
Ya sé del principio de
aquello de que “la Energía
sigue al pensamiento”.
El Universo es mental.
A través de todo este
aparentemente solitario silencio
alguien me está
escuchando.
Sintonizamos la misma emisora.
EMITIMOS Y RECIBIMOS.
En cualquier impreciso e imprevisible
momento algo ocurrirá,
aparecerá.
Ni tengo miedo, ni estoy asustada.
Una amable VOZ INTERNA me susurra
“Confía”
todo va a salir bien…
Desde que decidí tomar
conciencia de mi CONEXIÓN
más allá de lo
meramente
físico y más sutil
ya no entra en juego ni el MIEDO
ni la SOLEDAD.
Cuantos años atrapada
en esas ilusiones….
Ahora las PRESENCIAS SUTILES
INVISIBLES, pero vivas hacen
que me
sienta acompañada SIEMPRE.
NO ESTOY SOLA ¡CUANTOS
SERES ESTAN Y SON CONMIGO¡.
Los adultos al leer esta frase
dirán:”esta tía
está colgada, como una
moto”.
Si lo leen los niños
segura estoy sonreirán
con esa complicidad y con la
mirada
te dirán:”es cierto”.
Abro mi Corazón para
conectar con estas realidades.
Tomo y llevo de la mano a mi
mente, a mi razón para
que aprenda nuevos
fundamentos.
Permito que la emoción
me informe.
ME PERMITO SENTIR Y SER.
Soy un farolillo en medio del
océano.
SOY.
LUZ.
PERMANEZCO.
Dejo que el agua vierta toda
su memoria y su información.
La memoria del agua…..
Para finalmente RENACER.
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