La
rosa en su abatimiento
y tristeza marchita se
creía.Luchando por
mantenerse firme y exhalando
su tenue pero amoroso perfume,
esperando del Cielo que
alguien al pasear por el
jardín se fijase
en ella.
Un
día, de improviso,
vio venir un caballero
hacia ella. Se paró,
olió su perfume,
la besó y se fue.
La rosa se quedó
primero desconcertada ¿Qué
me ha ocurrido se decía?
Es posible que alguien
por fin se pare para mirarme,
olerme, besarme. A partir
de ese día Rosa
con todos sus pétalos
en asamblea concentraron
su atención en aquel
acontecimiento. En su memoria
de flor recordaba cómo
siendo un capullo sintió
lo mismo cuando se enamoró.
Rosa amó y fue amada….
Como el cambio es la ley
que todo lo marca devino
con el tiempo en un estado
que preocupadas estaban
todas las flores. Estaba
tan llena de alegría
que gozaba contando a sus
amigas las flores lo ocurrido.
Estas
lo celebraban y se alegraban
con ella. Geranio sabía
que Rosa algunas noches
miraba al Cielo, a las
Estrellas, cuando nadie
la veía y lloraba.
Begonia sabia que era buena,
que hacía lo posible
por mantener su aroma para
perfumar el parque. Madreselva
sabía de su sufrimiento,
sabía que Rosa rezaba.
Todos los cactus empezaron
a decirle lo guapa que
estaba Rosa.
Rosa era una flor sabia.
Entendía que el
AMOR era la Fuente de todo.
Entendía que todas
las flores tenían
sus ciclos, su frescura,
su madurez, y su evanescencia.
Las flores son tan bellas
que no mueren, se transforman
en un proceso que desde
fuera es marchitarse, desde
lo Invisible revestirse
de sus mejores colores.
Hortensia y Dalia fueron
para hablar con ella. “Pasó
un caballero para recordarte
con su gesto que eres bella”.
”El Universo demanda
de ti tus dones, color,
aroma, esplendor, entereza.”
Gracias
amigos todos. Por vuestros
afectos y vuestras palabras.
Estoy en mi serena madurez,
florecida en Rosa. Solo
mi corazón guarda
el sentimiento que se generó
por el contacto, la mirada,
y el beso que el caballero
desencadenó sin
saber el deseo de Rosa
de sentirse amada. Mis
lágrimas cayeron
al suelo a la Tierra, supliqué
a mi Madre que no me deje
tan sola. Y yo Rosa contemplo,
desde la serenidad, abriéndome
al Infinito y pidiendo
fortaleza para perfumar
hasta el último
de mis días, con
Amor.
Lhasa
(Tibet) 22/07/10.