Me prodigo
muy poco enviando correos
porque creo que ya son
demasiados los que nos
llegan. No deseo añadir
más a vuestros buzones
que, como el mío,
están saturados
de buenas intenciones,
pero de muy poco tiempo
para verlos.
En cualquier
caso, si alguien abriera
éste, le contaré
la segunda parte del vídeo
de Ginger Rogers, de 92
años, y su nieto,
de 29 años.
Dos días
después de mandarlo
me levanté por la
mañana escuchando
mi Voz Interior (la misma
que la vuestra). Sentí
que sus palabras no solo
eran para mí, sino
para más de uno.
Divertido, admirado y hasta
obligado escuché
lo siguiente:
1. Por más
que intentaste copiar el
vídeo para todos
los miembros de tu lista
de correo, al final solo
te permití que se
lo enviaras a los que han
pasado por los cursos de
La Conexión (Huelva,
Coruña, Valencia
y varias ediciones en Madrid),
incluidas dos personas
que no han asistido a ellos.
Curioso, ¿verdad?
Esta claro que era un mensaje
destinado a ellos y que
tú debías
transmitirlo. No quedó
mal tu escrito, pero...
2. Te olvidaste
de interpretar la profundidad
de tus sentimientos, percepciones
que habrías descubierto
si hubieras afinado, si
hubieras mirado "mejor".
La pregunta es... ¿quién
baila con el joven que
representa a lo nuevo,
a lo impetuoso, vestido
de blanco y negro -de dualidad-.
¿No te has dado
cuenta que ella podría
ser una madre? Bueno, una
madre, madre no, seguro
que ya crió a los
suyos.
Ella es la
fiel metáfora, no
de la madre, sino de la
Gran Madre. Para ella no
hay edad, ni límites.
Cuando termina la vieja
música, ella se
despoja de sus viejos vestidos
y se prepara para bailar
¡"salsa"!
La Gran Madre siempre estuvo
dispuesta a danzar con
lo nuevo porque para ella
no hay edad. Es eterna.
Nadie en el público
de ese vídeo pudo
imaginar que se moviera
como lo hizo al final,
¿verdad? Y, sin
embargo, ella es abrazada,
y se deja llevar por él,
y ambos se miran con atención,
con amor. Ella lo apoya,
lo acompaña, pero,
no lo olvides, sin ella
no habría danza.
Lo mismo sucede con la
Gran Madre Cósmica,
con la Divina Madre: sin
ella no jugáis al
juego de la Vida.
3. Y lo
que tampoco te has percatado
es de la curiosidad que
forman sus edades. Caramba,
eres hábil encontrando
sincronicidades y esta
se te escapó. En
el vídeo, ¿cuántos
años tiene ella?
Tiene 92, ¿verdad?
¿Y cuántos
años tiene el nieto?
Tiene 29, ¿a que
sí? Al margen de
unirlos para descubrir
que formarían un
número capicúa,
9229, y que cualquier experto
en numerología estaría
desentrañando significados
durante mucho tiempo, lo
que yo quería expresarte,
en realidad, es que se
trata de un número
circular o de final de
ciclo, como son todos los
número capicúas.
Y, lo más importante,
que 92 suma 11, lo mismo
que la edad del nieto,
29. Si juntas once y once,
¿qué sale?
El popular 11:11.
Esta es
la segunda y, espero, última
parte del mensaje de correo
para todos los miembros
de la Conexión.
Feliz Semana Santa, sin
espinas, ni crucifijos
interiores, ni capirotes
que oculten vuestro esplendoroso
rostro. Solo os deseo Ascensión
profunda e interior para
cada uno y cada una.
Abrazos tipo Conexión.
Josemaría.