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17.
Conspiraciones mundiales.
He leído
por encima lo que me has enviado. Algunas cosas ya las conocía
y de otras me acabo de enterar.
La verdad…
es que todo lo que huele a conspiración no me interesa,
por eso me he parado un poco más en lo que no obedece
a esa pauta, como son los artículos relacionados con
el poder del pensamiento, la energía libre o las profecías
de los mayas en relación a nuestro retorno al centro
de la Galaxia.
Mi opinión
es que ni dudo ni afirmo el hecho de que muchos de los manejos
mundiales que se relatan en esa revista sean verdaderos. Pero,
no quiero prestar atención a lo que no la merece, en
mi caso… y desde mi trabajo concreto de Amor y espiritualidad.
Y esto no significa mirar para otro lado, significa seguir
con una labor de sanación mundial a través de
la invocación permanente del amor.
Haciendo
mía –o recreándola- la teoría de
Rupert Shaldrake, te diría que existen campos mórficos
que desean perpetuarse aún más en la historia
de este planeta. Poseen su propia consciencia, por ejemplo,
basada en el miedo… que es, dicho sea de paso, lo que
transmite en un ciclo repetitivo tanta conspiración
mundial y que, mira por dónde, también transmite
la propia revista. No he visto amor por ninguna parte, que
es mi vara de medir (y seguramente los articulistas harán
lo que deben, ya te digo, ni cuestiono ni afirmo, porque ellos
son una nota más en la partitura mundial). Pero, como
te digo, yo no estoy -de momento- en ese compás, con
esas notas y en esa parte de la melodía que puede inquietar
al más sereno de los mortales, desde las conspiraciones
relacionadas con las torres gemelas, hasta las que ponen en
tela de juicio la responsabilidad ética –que
ya nadie duda- de las farmacéuticas.
Mi apuesta
para crear o favorecer un cambio está en alimentar
una forma pensamiento basada en el amor que todo lo integra,
que todo lo unifica y que, en ese empeño, disuelve
todo lo que no se armonice con él. Así que,
con el concurso de los que quizá deban destaparlo o
no, todo caerá por su propio peso. Así lo ha
decidido la Tierra con la sintonía del Cielo.
Hace
tiempo que pedí al Universo –a Dios- Felicidad.
La verdad es que me la concede día a día porque
hacia donde se enfoca mi atención es hacia las muchas
verdades que se esconden tras esas mismas noticias desagradables.
Si existen
seres de otra dimensión, ¿cómo verán
esta inquietante danza? Indudablemente de una manera diferente
a como la ven los humanos; con toda seguridad, la contemplarán
como una maravilla de perfección en la dinámica
del cosmos divino. ¿Por qué? Pues porque ellos
están fuera de la dualidad, y por propia naturaleza
habrán integrado todo lo que tú y yo podamos
ver como maldad en un estado de belleza creadora sin parangón.
Es cierto que ellos tienen ventaja porque manejan tiempos
diferentes, digo yo. Pero, con sinceridad, a mí también
me parece que todo es una hermosísima y bella danza
donde nosotros somos notas que transmitir en nuestro entorno,
con el único propósito de re-crearlo. Así
re-creé yo cosas que antes me parecían pura
maldad y luego se convirtieron en un regalo para el que no
tengo palabras. ¿Por qué no pensar lo mismo
de los manejos mundiales? ¿A caso la crisis no está
invirtiendo la atención hacia el interior de muchas
personas y frenando la carrera feroz del deseo social desbocado?
¿Acaso no ha surgido como consecuencia una mayor sensibilidad
por los problemas ecológicos, o sea por el bien-estar
de un ser vivo llamado Tierra?
No entiendo,
por ejemplo, cómo se clama por los que mueren a diario.
Los muertos, muertos están. Es más, muchos de
los que hablan de espiritualidad, de cielo, del más
allá, se desgarran las vestiduras clamando por una
justicia mundial. A menudo señalan con el dedo a los
verdugos de la tortura humana. Y digo yo: el muerto, niño
o adulto, muerto está. Si no existe nada al otro lado,
su sufrimiento cesó; si existiera algo, indudablemente
debe ser mejor que este mundo, con lo cual ¿para qué
preocuparse?
Otro
asunto bien diferente es de aquellos que quedaron con el dolor
guardado por los que partieron, de los que sufren aún
aquí. Por esos sí que hay que luchar. Así
que cuando veo a los que por una parte hablan de Cielo y por
otra de la rabia que generan los que murieron, me quedo “parado”.
¿No será que en el fondo hay algo que no los
deja tranquilos y no acaban de ver con claridad que se trata
de sus propias conspiraciones? Me sonrío con qué
fina precisión los que juzgan demasiado a algo a alguien
cuentan con la misma dificultad en su corazón. Siguen
sin comprender que el mundo es el magnífico espejo
holográfico en el cual reflejan sus propias desazones,
miedos o turbios asuntos.
Amor,
Amor y Amor. Éste es mi camino. Mi atención
está puesta en Ghandi, en Luther King, en mis hijas,
en mi mujer, en el lenguaje secreto de las montañas
que me hace vibrar, en mi búsqueda como parte de la
divinidad que soy, en que tú y yo nunca fuimos dos
cosas diferentes, sino dos gotas que van hacia su propio océano,
en disfrutar cómo yo creo aquellos proyectos que la
voluntad Divina me pone por delante con mi pensamiento y mis
emociones sincronizadas.
Inquieta,
es cierto, tanta intriga y conspiración, pero olvidarse
de que la armonía del Universo es infinitamente superior
sería darle alas a lo mismo que pretendemos controlar,
es decir, nuestra mente conspiradora. Así, pues, amo
todo eso, lo bueno y lo malo, lo abrazo y llevo a cabo mi
trabajo fiel de trasmutar en la distancia, la mente de esta
civilización, por mera resonancia. Me pregunto si acaso
una dosis infinitesimal de homeopatía no es más
pequeña que tú y yo juntos en un recipiente
de cincuenta mililitros. Hasta llegan a decir los entendidos
que al final ni siquiera queda sustancia, sino presencia,
mera información que absorbe el agua en la cual se
halla diluida. ¿No te parecería revelador que
nosotros fuésemos una dosis en un recipiente llamado
masa social o planeta y que contempláramos la posibilidad
de ejercer el efecto que deseamos con nuestra presencia, nuestra
pulsación. ¿Qué más puedo hacer
en este vasto mundo?
Yo, ni
siquiera me planteo una meta, un efecto mundial. Solo quiero
jugar, porque el juego se contagia, y la alegría, y
el amor. Además, imagina que un día me encuentro
frente a frente con uno de los magnates de las grandes conspiraciones.
Si he estado alimentando en mí rencor por tanta conspiración,
cómo podría convencerlo –si es que yo
debo convencer a nadie- de que su conducta hace daño.
Al contrario, se reafirmaría más, si cabe porque
ningún adulto se enmienda con las reprimendas de otro.
Pero si le hablase con la mirada del Amor, al menos existiría
una mínima posibilidad. ¿No crees?
Por cierto,
ayer, en Játiva, se dijo: “Que la palabra Amor
debería estar permanentemente bailando en nuestros
labios”. ¿Por qué? Supongo que será
para acabar de instalar a nivel mundial esa Forma-pensamiento
que se pueda transmitir a través de cualquier campo
mórfico.
Todo
esto lo digo yo. No lo sé. Porque tampoco me interesa
el conocimiento, ni siquiera el Conocimiento. La mente lo
atrapa rápidamente para sí misma y para convertirlo
en información con la que obtener poder, poder para
debatirse con otras mentes igual de "poderosas",
igual de temerosas, o de otros que más bien buscan
el laurel de la victoria y no el consenso ni la armonía
de la Unidad. Otra vez te lo repito: yo lo único que
deseo es jugar, jugar a Amar, a sentir como resuena el Amor
de la creación en la materia del mundo. Solo así
puedo despertarlo en mí… quizá en ella.
Y nada
más. Siento extenderme tanto. De todas maneras, llevo
muchos kilómetros en la espalda y me queda una semana
intensa de terapia y curso, a lo que algunos llamarían
mi trabajo, pero yo lo llamo mi maravilloso Juego. En fin,
la realidad que yo mismo he creado, ¿verdad? ¿Cuál
es la tuya?
Un abrazo
para ti, Amor, Amor y Amor otra vez.
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