Carta:
Miedo durante la meditación.
Hola:
Quiero contarte una cosa que
me acaba de pasar hace un momento,
cuando me he puesto a meditar.
Llevaba varios dias sin hacerlo
y todo ha comenzado como siempre,
algunos pensamientos mientras
bajaba con las esferas y volvía
a subir, nada especial salvo
que hoy mis pensamientos eran
un poco escépticos (no
entraré en detalles sobre
esto), noté que las manos
se me calentaban un poco más
de lo normal, y normalmente
se me calientan bastante, pero
tampoco me pareció nada
especial, y tampoco las ligeras
molestias que suelo tener por
la cabeza y la cara (como si
me tocasen) me parecieron nada
especial. El caso es que poco
después de centrarme
en la esfera de la mente, al
ir soltando el aire empecé
a notar algo extraño,
como si me estuviera durmiendo
pero a lo bestia y sin la semiinconsciencia
que caracteriza a este estado,
y en un par de respiraciones
más la sensación
era..., no sé como describirlo,
como si yo no tuviese el control
de mi cuerpo. Una vez mi hermano
me dió a probar una galleta
que habían hecho con
marihuana, (yo no lo sabía,
me engañó), y
la sensación que tuve
entonces es lo más parecido
a esto que puedo recordar y
eso que solo probé un
bocado porque me supo rara.
El caso es que me ha dado mucho
miedo, abrí los ojos
inmediatamente porque me asusté
pero la sensación tardó
en irse. Cuando cerraba los
ojos continuaba la sensación
hasta que pasó un buen
rato (todavía estoy temblando).
No me ha gustado la experiencia
porque yo no soporto perder
el control sobre mí misma,
por eso nunca he bebido alcohol.
Me ha aconsejado X que te escribiese
porque le decía que me
daba miedo volver a meditar.
Así es que si no te importa,
por favor, dame algún
consejo porque estoy un poco
"liailla", creo que
esto ha sido un "castigo"
por mi escepticismo.
Sé que estás bastante
liado pero te agradecería
que me contestases.
Un fuerte abrazo. (Y otro de
X que está pululando
por aquí).
Hola:
Lo
que te ha pasado es el típico
desdoblamiento, donde alma y
cuerpo se separan. Aparece una
sensación muy clara de
desvaimiento, de que la consciencia
normal se disuelve, un mareo,
una división entre dos
cosas, un "me voy"
y dejo ahí eso, el cuerpo,
con su conciencia; la mente,
con su conciencia; las emociones,
con su conciencia. Lo desconcertante
es que se produce una desorientación
que solo dura varios segundos,
donde, de repente, no sabes
dónde estás, desconoces
quién eres... En una
palabra: desubicación-amnesia.
Pero,
solo te has quedado en la entreplanta,
momento en el que ha actuado
la mente consus miedos (ah,
siempre ellos como grandes artífices
de nuestro progreso, tensando
el arco a la espera de que tu
necesidad sea más fuerte
que sus resistencias). Si hubieras
aguantado un pelín más,
entonces habrías disfrutado
de la maravilla que representa
salirse del cuerpo, flotar libre,
libre de lo físico, de
los miedos, de toda atadura...
Esto es algo muy superior, supongo,
que fumar marihuana. Ya te dije
que eras un ángel con
cualidades de ángel.
Esto es maravilloso.
Si
te hubieras rendido y hubieses
entregado tu consciencia humana
a lo divino, habrías
sabido dónde te encuentras
verdaderamente y quién
eres realmente en el Universo.
Es una sensación de prodigio,
de gozo, de éxtasis,
donde no existe amenaza de ningún
tipo.
¿Consejos?
Existen algunos libros que hablan
sobre los estados alterados
de la conciencia durante la
meditación, donde se
describen bastante bien, y que
otorgan una gran confianza,
o donde se habla de la proyección
astral, aspecto que se parece
en algunas ocasiones a lo que
me refiero. Muchos escritores
consagrados experimentaron esos
estados alterados y se nutrieron
de la intuición y de
lo que hay al otro lado para
escribir de otra manera. Te
aconsejaría que fueras
a una librería especializada
donde el dependiente, el librero
o la librera, te puedan recomendar
por intuición el texto
que necesitas; a veces -a mí
ha ocurrido- te mirán
a los ojos y te traen un libro,
el que necesitas. Así,
al leerlo otorgarías
confianza a esa mente que, según
tú, no quiere perder
el control.
Y
en esto, por supuesto, estoy
de acuerdo en que no se debe
perder el control, de momento.
La mala noticia -para tu mente-
es que, en cualquier caso, tarde
o temprano habrá que...
entregarlo. ¿A quié?
Al Ser. No obstante, te aseguro
que la matrona que está
al otro lado es bendita, benevolente.
Al otro lado solo hay amor.
Esto es como un parto al revés:
en vez de nacer hacia afuera
naces hacia dentro. En cualquier
caso, tú no eres la mente,
la que controla, la de los miedos...,
pero todo ello tendrá
que rendirse tarde o temprano.
Al otro lado lo único
que se expresa es tu verdadero
Ser, te sientes Él porque
eres Él, la chispa divina
que por un instante se ha permitido
salir de su jaula humana para
sentir su plenitud.
¿Otro
consejo? Invoca a lo sagrado
antes de sentarte a meditar.
El Ser Interno sabe muy bien
si permitirte el proceso, si
acelerarlo... si bloquearlo
a la espera de que la parte
mental esté mejor preparada...
Otro
consejo. Lo mismo que un aprendiz
a jinete, cuando se cae del
caballo y llora, lo primero
que hace el profe es decirle
"móntate ahora mismo",
así te recomiendo yo.
Recuerdo que mi esposa, cuando
era una adolescente, aprendía
a montar a caballo cuando un
día se cayó al
suelo desde una de esas jacas
andaluzas que son un prodigio
de elegancia y nobleza. Mientras
lloraba y se negaba a subirse
de nuevo a la montura, su profesor
le insistió sin descanso
que no saldría del picadero
hasta que ella se montase. Él
sabía muy bien que, de
lo contrario, al día
siguiente sería imposible
que pusiera el pie en uno de
los estribos: los miedos se
habrían hecho demasiado
fuertes en ella y hubiera perdido
el placer de cabalgar.
Medita
ahora mismo. Al otro lado hay
amor; no existen las culpas
ni los "castigos"
por tu escepticismo, como dices.
Esas cosas son trampas del ego
controlador para que desistas.
Lo positivo de todo esto es
que el Ser te ha regalado, con
esta mínima experiencia,
que si practicas, "algo
maravilloso puede pasar",
algo que desconocías
hasta este momento. Aunque yo
prefiero decir que lo habías
olvidado.
Si
ves que el miedo te supera...
pues haz meditaciones más
cortas... hasta que cojas confianza.
Pero, por favor, si te sales
del cuerpo, prométeme
antes de comenzar que le dirás
a tu Ser que deseas regresar,
mira que el chiquillo que tienes
por marido, tan lindo, y la
chiquilla que tienes por hija,
tan linda, te necesitan aquí
y ahora. El trabajo es aquí
y ahora, no al otro lado. Bueno,
todo esto es broma porque los
del otro lado no te van a consentir
que te quedes allí, pues
aquí hay, como te digo,
trabajo.
Un
abrazo para los tres.
P.D.:
¿Me permites publicar
esto en la web modificando cualquier
indicio que muestre tu identidad
tanto en tu carta como en la
mía? Creo que puede ser
un buen artículo como
referencia a la hora de enseñar
a meditar en futuros cursos
de la Conexión. En cualquier
caso, gracias.
Hola
de nuevo:
Hay algo dentro de mí
(miedo supongo) que me dice
que no lo haga, que puede ser
peligroso, que qué pasa
si no tengo fuerza de voluntad
para volver si esto vuelve a
pasarme... en fín, todo
eso...
Has descrito exactamente la
sensación que tuve, mucho
mejor que yo. Yo no encontraba
las palabras pero tu lo has
dicho perfectamente. No sé
que hubiese pasado de haber
seguido, seguro que lo que tú
muy bien dices.
Aunque no sé si esto
me volverá a pasar alguna
vez, espero, que si sucede,
tenga el valor suficiente para
continuar.
Por cierto, no sé exactamente
a qué te refieres con
invocar a lo sagrado. ¿Es
la frase que solemos decir antes
de comenzar?
"Yo soy la luz y la sabiduría
Yo soy la paz y la armonía
Yo soy el amor y la comprensión
Y
yo traigo la luz y la sabiduría,
la paz y la armonía,
el amor y la comprensión
que permitan a este mundo su
evolución"
Bueno, no te quito más
tiempo, muchas gracias de nuevo
por todos estos consejos que
pienso seguir al pié
de la letra y por supuesto que
no me importa que publiques
este mensaje y si alguien puede
beneficiarse de mi experiencia
muchísimo mejor aunque
como bien dices mejor que nadie
sepa que soy yo, que me dá
verguenza.
Muchas gracias por tus valiosos
consejos. Voy a seguirlos.
Un fuerte abrazo, nos vemos
el mes que viene (con Y).
Hola:
A
eso mismo me refería
con lo de invocar a lo sagrado:
yo soy la luz y la sabiduría,
yo soy la paz y la armonía,
yo soy el amor y la comprensión...
Abrazos.
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